“El alma se regocija filosofando”

-James Hillman-

Desde chiquita soy preguntona. Pensaba que mis preguntas me llevarían a tener respuestas satisfactorias de este mundo que a menudo no entiendo. El rango de preguntas es amplio, bastante amplio. Desde ¿por qué Miss Universo se llama así si no hay participantes de otros planetas? hasta ¿por qué nadie nos enseñó que la muerte no es el fin de la vida sino parte de ella?

 

De adulta, más allá de tener preguntas, tiendo a reflexionar bastante. Como si todo me mereciera opinión. Es por esto que voy a aprovechar este espacio para compartir una especie de querido diario con un mundo que, debo confesar, me aterroriza no esté listo para leer la vulnerabilidad en el otro. Sin embargo, siendo fiel a mí misma, creo que hay que liderar dando ejemplo, así que mandaré de vacaciones el filtro que dice “uy, ahí me estoy exponiendo demasiado.”

 

Para concluir esta breve introducción, debo hacer una última confesión.  Para mí, el proceso de escribir es doloroso… ¡es como arrancarle pelos a un gato! Escribo una palabra y voy a darle vuelta al barrio, escribo otra y me levanto a lavar los platos, otra y riego las matas. Así que, para beneficio de esta relación entre escritor y lector, confía en que cuando tenga algo listo para compartir, lo compartiré contigo… pero no escribiré por compromiso.

Florian Klauer
@florianklauer